CIBER: ESPACIO, CIUDAD Y EDUCACIÓN

El término “ciberespacio” apareció en 1984, cuando el escritor norteamericano William Gibson publicó la novela de ficción Neuromancer.

El ciberespacio fue definido entonces como algo intermedio entre la realidad virtual e Internet, como un universo paralelo al real pero regido por otras pautas Algunos autores entienden que la dimensión virtual del ciberespacio desencadenará una ruptura con la noción newtoniana de espacio, según la cual la perspectiva, que fija al observador en un punto, dará paso a una especie de visión cubista donde todo se producirá a la vez, múltiplemente y desde diferentes puntos de vista La Ciberciudad es una ciudad de ficción donde confluyen dos conceptos: por un lado el de “ciberespacio”, que define su medio “físico”; y por otro el de “cibernauta”, que define a sus habitantes. Los teóricos de la Ciberciudad suelen referirse al primero como un nuevo “modo de estar” y al segundo como un nuevo tipo de ser humano.

En revista: Razón y Palabra N°10 versión digital. Disponible en:

http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n10/galindo2.htm

 

Retos de la Formación de Docentes Hoy

Mg. Augusto César Rodríguez Maturana
acromatu@gmail.com

Como toda práctica social la formación está determinada por los paradigmas de cada época.  En este sentido, lo que hoy es válido y aceptado, mañana  ya no puede serlo; y las políticas públicas en formación de docentes, no escapan a esta realidad.  Para el caso colombiano, la Ley 115 de 1994, orienta el sistema educativo nacional, y está pensado en un modelo de enseñanza – aprendizaje que exige docentes con competencias y habilidades que respondan a las necesidades del mundo globalizado y les permita “ser reconocidos” en la sociedad de la información, y del conocimiento.   Esta realidad, invita a una revisión y dinamización de las políticas  públicas de formación docente en el país; y un cambio de actitud y permanente cualificación de los profesionales de la docencia, quienes pasan de ser: “poseedores de la verdad” a orientadores en la construcción de los conocimientos por parte del estudiante, de ser “dictadores de clases” a docente investigador.  Cabe preguntarse: ¿el docente está dispuesto a asumir estos cambios, que lo sacan de su acostumbrada  zona de confort?

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